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Mazarrón se emplaza en una amplia bahía abierta al Mediterráneo. Su costa ha sido frecuentada por comerciantes fenicios, por pescadores de todas las épocas y por los antiguos mineros, que encontraban en ella alivio a sus duros días de trabajo. Uno de los destino de sol y playa más completos de la Región.

Mazarrón está asentada en una amplia bahía abierta al Mediterráneo, con 35 km de litoral. Consta de dos núcleos urbanos importantes: el puerto y la capital del municipio, a 5 km de la costa. El nombre de Mazarrón está unido desde su origen a la riqueza minera de sus sierras ricas en plomo, zinc, plata, hierro, alumbre y almagre. Ya en épocas fenicia, púnica y romana se realizaron trabajos inmensos de explotaciones mineras, dejando abundantes restos arqueológicos. Los árabes también se asentaron en la zona, atraídos por la abundancia de minerales.

Tras la Reconquista cristiana, se fue formando el lugar llamado Casas de los Alumbres de Almazarrón como consecuencia de las minas que empezaron a explotarse en el s. XV. Su enclave estratégico la convirtió en bastión defensivo de las vecinas tierras de Lorca y Cartagena, dando prueba de ello sus numerosas torres defensivas que pusieron coto a los avances sarracenos provenientes de África.

Mazarrón adquiere gran importancia a finales del s. XIX y principios del XX, durante los que se explota el hierro y la galena argentífera. Una vez agotada la riqueza de las minas, Mazarrón ha sabido desarrollar una importante industria turística y agrícola, potenciando al mismo tiempo su intensa tradición pesquera y marinera. Esta actividad se hace patente en El Puerto, con sus embarcaciones de pesca de bajura y su lonja.