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Cabezo del Plomo.

El Cabezo del Plomo es uno de los principales asentamientos en la península del Neolítico. Dicho poblado se encuentra asentado en la meseta de la Sierra de la Moreras. En la parte mas elevada del cerro se conserva la muralla y las cavañas en forma de circulo, mientras en la parte baja se encuentran los restos del enterramiento en Tholos, partes de megalitismo de la zona.

El yacimiento esta declarado Bien de Interés cultural.

Según los diferentes estudios la vida en el poblado puede situarse de los siglos IV y III antes de cristo. Las dimensiones del pueblo son unos 3.200 metros cuadrados protegidos por la muralla que antes hemos mencionado.

En el interior de la muralla se situaban las viviendas, las cuales eran circulares y con zócalos de piedra.

Cabe destacar en los trabajos de excavaciones realizados que se encontraron molinos de grano, restos de ganado domestico y puntas de flechas para la caza.

Todo parece indicar que el tipo de vida en el poblado seguía modelos de la agricultura y ganadería, aunque también practicaban la caza y la recolección de frutas de arboles cercanos.

El Tholos del Cabezo del Plomo es un monumento funerario situado al pie del poblado y es el único conservado de lo que se supone era la necrópolis.

Algunos autores consideran una influencia oriental por la similitud a los Tholoi del otro extremo del mediterráneo, en el mar Egeo. Representan un sistema de enterramientos colectivos que, sucesivamente, se iban realizando en el interior de la cámara funeraria. En dicho ritual, los cadáveres son asociados a sus objetos, depositados junto al difunto con intención de que le acompañen a la siguiente vida.